
Hay tardes inesperadas y tardes que se olvidan y confunden con otras igualmente fungibles porque no sobresalen lo suficiente como para merecer ser recordadas. Ésta, que manosea la palabra viernes, probablemente sea una de ellas.
Pero a pesar de que el estudio sea el ingrediente más lógico en una tarde que no tiene el merito de ser recordada, hoy no tengo ganas de estudiar. Y no es la desgana habitual de la que hago uso últimamente al ponerme delante de un libro. Mi subconsciente sabe antes que yo que aunque intente leer un párrafo no voy a retener ni un artículo. Y así, rendido ante la evidencia de mi inapetencia estudiantil, cambio el escritorio por la cama y hago del techo mi horizonte mientras el humo de un café dibuja en el aire lo que a mi imaginación se le antoja.
Total, tema arriba, tema abajo...qué mas da a estas alturas.
La trayectoria incierta del vapor de café termina en la ventana que me permite ver un trozo de la tarde que ahora tiene un color melocotón. Acaba de terminar la canción Knockin' on Heaven's Door . Suena ahora Ismael Serrano y su Principio de Incertidumbre.
Tumbado sobre la cama y con la cabeza desalojada de artículos asaltan a mi conciencia miles de pensamientos de toda índole que parecen colgar del techo como piñatas dispuestos a recibir el golpe que desate el ciclón. Pero no es momento ahora de partir piñatas. No es el momento si no quiero que el ojo del huracán acabe conmigo.
Y así, pensando sin querer pensar, me da por pensar que a pesar de que era vox populi que el test sería el día 28 de junio, hasta que no se confirma de manera oficial la fecha no parece haberse dado el pistoletazo de salida que da inicio a la carrera. Nervios, intriga, ansias, esperanza, incertidumbre...Muchos serán los llamados y pocos los elegidos, como dice el Apocalipsis.
..Vaya, parece que acabo de partir una piñata.
Ante mí un año que se presenta incierto y un murmullo de ojalás que solo serán callados si logro vencer en las dos batallas orales que ahora parecen estar más cercanas. Cuántas cosas cambiarán si todo sigue el curso correcto...
Es ahora cuando entra en juego, interfiriendo en mi cerebro sin pedir permiso, el principio de incertidumbre al que se refiere el cantautor. Este principio consiste en algo así:
“...la mayoría de las cosas que pasan en la vida no están escritas ni predeterminadas. Nada es seguro hasta el momento que ha pasado. Nada se puede predecir con exactitud. Siempre queda un margen de incertidumbre.
Todo lo que pueda pasar en un momento dado puede ser modificado por testigos introduciendo una variable de indeterminación que antes no contábamos con ella, alterando la realidad y lo que en un principio creíamos seguro.
Así que nada está escrito, la historia, aunque muchos puedan pensar que sí, no ha terminado. Puede que creamos que todo vaya seguir igual (tanto malo como bueno). Y puede que sea así. Pero puede que no. Puede que todo cambie. ¿Quién sabe?...”
Todo lo que pueda pasar en un momento dado puede ser modificado por testigos introduciendo una variable de indeterminación que antes no contábamos con ella, alterando la realidad y lo que en un principio creíamos seguro.
Así que nada está escrito, la historia, aunque muchos puedan pensar que sí, no ha terminado. Puede que creamos que todo vaya seguir igual (tanto malo como bueno). Y puede que sea así. Pero puede que no. Puede que todo cambie. ¿Quién sabe?...”
Una incertidumbre que, como leí no hace mucho, se enreda en los tobillos, hace tambalear las rodillas y parece esconderse en el fondo del estómago. Y no hay estrategias que valgan para eliminarla. Hay que aprender a convivir con un factor aleatorio y fortuito que no podemos dominar.
Ante esta indeterminación solo queda tomar los mandos, hacernos dueño de nuestro destino para poder volar tan alto como queramos extender las alas y hacer todo lo necesario para que nada que dependa de nuestra voluntad sea absorbido por este factor azaroso. No hay un futuro cierto ni escrito pero si un presente para escribirlo.
Se ha hecho de noche.
Volveré a coger el libro, ya ha pasado demasiado tiempo...
Dije que esta tarde no iba a estudiar...pero también prometí que no iba a quebrar ninguna piñata...
Anda Corpus baja de las estrellas y ve a por los apuntes...es hora de desplegar las alas.
Volveré a coger el libro, ya ha pasado demasiado tiempo...
Dije que esta tarde no iba a estudiar...pero también prometí que no iba a quebrar ninguna piñata...
Anda Corpus baja de las estrellas y ve a por los apuntes...es hora de desplegar las alas.