
En un principio sentí la necesidad de mandarlo todo a tomar viento y cambiar de rumbo. Huir a cualquier lugar donde no te traten como un idiota ni te suspendan sin razón. Y digo sin razón porque tengo mis razones, valga la repugnancia.
Luego, poco a poco, las cosas van ocupando su lugar y la rabia se transforma en desánimo y en incertidumbre. A pesar de que las cosas se piensan más fríamente y la lógica hace acto de presencia, la simple idea de volver a coger un código te pone los vellos de punta.
Se pasa a continuación a la fase de “bueno...seguire”. Es lo más conveniente, lo más adecuado, lo más inteligente...¿lo más valiente?. Tampoco voy a insistir mucho en esta fase porque corro el riesgo de cambiar de opinión al no tener todavía muy afianzadas mis convicciones. En conclusión...que sigo.
Un poco por inercia o tal vez por evitar pensar demasiado o seguramente por hacer lo que hacen todos, a las dos semanas del oral me veo con un tocho de temas del test de secretarios que me dicen es el día 28 de marzo. ¿Pero cuando he querido ser yo secretario judicial? Pero allá voy, donde va la gente...como Vicente. Supongo que uno, a lo largo de la oposición va bajando el listón de preferencias. Primero Juez, pase lo que pase. Luego, piensas que fiscal tampoco está tan mal (o viceversa) y hoy, a un par de días del examen, me veo leyendo no sé que cosas del registro civil que entran para el test, autoconvenciéndome de que quizá no está tan mal ser secretario.
Aunque esto tiene más la pinta de un fin de semana en Madrid para reencontrase con amigos que de un examen, intentaremos poner las cruces en las casillas correctas porque ya se sabe que “ir pa na es tontería”.
PD: Mucha Suerte a los que vais también al test¡¡