
Algunos definen la suerte como un encadenamiento de sucesos considerados fortuitos o casuales. Otros hablan de circunstancia favorable o adversa, azar, estado o condición. Combinación de hechos favorables o desfavorables que no se pueden prever ni evitar. (como el caso fortuito o la fuerza mayor). Aquello que le ocurrirá a alguien en el futuro.
Pero todas las definiciones confluyen en la inseguridad, en ese principio de incertidumbre del que ya hablé hace ya no sé cuántas entradas.
Y es que la suerte tiene mucho de aleatorio, de desconocido. Es como el futuro, que solo lo conoces cuando ya ha pasado. Cuando casi siempre es demasiado tarde. Cuando ya no hay vuelta atrás...
Y es que la suerte tiene mucho de aleatorio, de desconocido. Es como el futuro, que solo lo conoces cuando ya ha pasado. Cuando casi siempre es demasiado tarde. Cuando ya no hay vuelta atrás...
Puedes o no confiar en él pero en el fondo casi siempre esperamos que el azar termine poniendo la guinda al pastel que nos estemos comiendo...por muy seguro que tengamos un resultado.
Pero también a veces pienso que la suerte es un placebo. Como cuando creemos que lo que ha pasado o dejado de pasar es culpa u obra de quién sabe qué o de una zancadilla del destino. Se convierte la suerte entonces en una excusa; en una forma de rehuir responsabilidades. La excusa de un fracaso. Siempre estará la suerte para culparla de todos los males ¿no?..y convertirla en la causa de lo que no salió como se esperaba.
¿Y que ocurre cuando todo esto se traslada a la oposición? No pretendo tampoco llegar a ninguna conclusión porque probablemente no la haya y además dejaría en evidencia mi tendencia a contradecirme. Pero en el papel de abogado del diablo se me ocurren algunas cosas.
Vale que te puedas estudiar la mitad del temario y aprobar. Vale que cuando busques “suerte del principiante” en el diccionario salga la foto de otros y nunca la nuestra. Vale que saques la bola del tema que llevas más de un mes sin repasar. Vale que el tribunal este constituido por la flor y nata de la mala leche judicial. Vale que te pueda caer un rayo justo antes de entrar al Tribunal Supremo. Vale que...
Pero prefiero confiar en que esos casos son las excepciones de las reglas generales. Y lo dice uno que probablemente sólo se haya librado del rayo y otros acontecimentos meteorológicos similares, en lo que a la mala suerte de refiere a la hora de pasar por el T.S.
Aún así, como también dicen que una actitud positiva atrae la buena suerte y una actitud negativa la repele y que probablemente seamos nosotros mismos los responsables de nuestra suerte, será mejor seguir pensando que la suerte favorece a la gente preparada y que la mala suerte, que para otros siempre caduca a partir de Mayo, también terminará extinguiéndose para muchos de nosotros a partir de esa fecha. A ver si así en la próxima visita al Tribunal Supremo me brotan en el camino tréboles de cuatro hojas.
