viernes, 9 de octubre de 2009

NO HAY QUINTO MALO

Esta semana de otoño veraniego este monstruito llamado opositar cumple años. Se nos está haciendo mayor la criatura. Cinco años hace ya que empezó este camino hecho al andar como diría el poeta. Parece que fue ayer. Y aunque ésta sea una frase hecha no por eso tiene menos razón. Aún recuerdo la ropa que llevaba la primera vez que hable con mi preparador y la coca-cola que me tomé en el bar que hay justo bajo su casa. Entonces no sabía que ese bar, cinco años después, seguiría viéndome pasar por allí.
Con más ganas que nadie se comienza a devorar carperis y apuntes mientras ves pasar el tiempo que a veces parece transcurrir no por tu vida sino por la de los demás, transformando todo tu alrededor, menos tu espacio. Y un día te levantas y descubres que llevas una etiqueta que pone veterano, cuando todavía no te sientes como tal. Esto es como hacerse mayor o descubrir que ya no eres un adolescente: lo saben los demás antes que tú mismo. Probablemente coincida con el momento en el que sirves como ejemplo de lo que se debe o de lo que no se debe hacer mientras opositas.
Si alguien me hubiera vaticinado en los albores de esta aventura que a un lustro de aquel día todavía seguiría luchando no me lo hubiera creído. Pequé de una necesaria prepotencia. Como lo hacen casi todos los novatos que piensan que el mundo se lo van a comer, a bocados, en un plazo no superior a dos años. Luego es el mundo quien te acaricia con zarpazos, deja en la memoria cicatrices de batallas perdidas y te coloca en la frente un letrero dónde reza la palabra “humildad”. Aún así considero que esa pócima mezcla de ilusión, fuerza y disculpable complejo de superioridad es imprescindible beberla si no quieres tirar la toalla a las primeras de cambio.
Intentando hacer balance de este tiempo podría guiarme por lo que me dice el diablo que cuelga a la derecha de mi hombro o por lo que me cuenta el ángel de la izquierda. Y así podría decir que uno se cansa de luchar contra el mundo, de nadar contracorriente, de pensar que un objetivo bien vale mil renuncias o de creer que esta vez el coyote sí alcanzará al correcaminos. Podría decirlo pero no lo voy a hacer. Y no lo voy a hacer porque después de aprobar el oral hace unos días no me creo con la suficiente autoridad moral como para lanzar un ensayo sobre las miserias de la oposición. Así que esta vez colocaré un cristal de color de rosa para ver la oposición de una forma medianamente benevolente. Porque no todo va a ser malo. Porque no todo lo es.
Sin ánimo tampoco de hacer apología de la oposición sí podría decir que este tiempo me ha permitido descubrir la diferencia entre amigos y conocidos, saber a quién le importas de verdad, o que en cuestión de relaciones personales casi siempre se cumple el dicho de que no es oro todo lo que reluce. Pero quizás los mayores logros se encuentran en uno mismo. Estoy seguro que tanta capacidad de sacrificio no puede caer en saco roto. Este sinsentido en que a veces se convierte el opositar, esta piedra de Sísifo que sólo cae para volverla a levantar, seguro que nos hace mejores personas. Más tolerantes, humildes y pacientes. Paciencia que a veces se revela infinita.
Ahora, después de descartar que a la tercera vaya la vencida y confirmar que no hay dos sin tres prefiero pensar que no hay quinto malo. Prefiero renovar la ilusión que acompañaron a los primeros pasos de la criatura y reciclar la esperanza que tantas veces creí perdida. Porque sé que se puede. Porque aunque caigan mis alas no me voy a rendir. Porque hoy es siempre todavía. Porque aún tengo fuerzas para aplazar la despedida.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

CRÓNICA DE UN APROBADO

Dicen que hay una ley vital según la cual todo sacrificio queda compensado por una recompensa. Y aunque alguna que otra vez el destino hace trampas y no cumple lo prometido, en este caso la regla general se ha impuesto a la excepción. La fortuna me ha guiñado un ojo.
Llegó el aprobado que raspé la convocatoria anterior después de haberme convencido de que no volvería a pasar otra vez por lo mismo si en este año no cambiaba mi suerte. Y, aunque esa reflexión era fruto de la desperación más que de una decisión meditada, opté por tomar esta convocatoria como la última. Y es por eso que me aparté del ruido del verano, me introduje en mi burbuja de cristal y colgué el letrero de cerrado por oposiciones para que si no aprobaba no quedara en mi conciencia el mínimo resquicio de arrepentimiento por haber dejado volar una oportunidad que hubiera sido mía de haberme esforzado más. Y así pasé el verano menos verano de mi vida. Entre libros, calor, nervios, cansancio, desgana y la angustia de no acordarme de todo lo estudiado.
Tenía sacado el billete del ave para el jueves a las 21:00 preveyendo que se acordarían de mí el viernes a primera hora de la mañana, cuando a eso de las 19:00 de la tarde se me aparece la virgen en forma de mensaje de contestador y me dice que me regalaba por obra y gracia divina un fin de semana para que lo aprovechara como mejor procediese. Igual lo paso estudiando, dije para mí. Así que creyéndome por primera vez afortunado en mucho tiempo me dirigí (eso sí, más feliz que Geppetto con una Black&Decker) a la estación del Ave para cambiar el billete al Domingo a la hora que fuera. 3 días más ¡toma!. Felicidad repentina que sería evidentemente inversamente proporcional al paso de las horas.
Y así es como me tocó pasar el fin de semana más estresante de mi vida, rescatando temas del principio de la vuelta y mirando compulsivamente los códigos cada vez que se colaba en la memoria el número de algún artículo que creía olvidado.
Al final, como todo llega, también llego el Domingo. Más pronto de lo esperado. Hecha la maleta, en la que no podía faltar el kit de primeros auxilios carperiles (formada por los esquemas de todos los temas, los Códigos y algún que otro tema que se resiste a la memoria) me encaminé a la estación. Es entonces cuando al montarme en el ave cai en la cuenta de que el tema 2 de penal que siempre me lo dejo para la mañana antes del examen por mi facilidad para mezclar fechas de constituciones con las de codigos penales, se ha quedado encima de la cama...”¡¡me cagon...!!”
Total, que me pasé todo el trayecto rezando a la virgen que antes se me apareció para que las bolas-fichas no tuviesen inscrito el número 2.
Ya en Madrid y habiendo pasado una noche despertándome cada 5 minutos y una mañana preguntándome por qué cojones me había metido yo en esto, me puse mi traje (que lo mismo sirve para salir en Nochevieja que para ir al Supremo) y cogí ruta destino Tribunal Supremo.
Una hora antes de la hora D ya estaba allí, dando vueltas por el parque sin saber si cortarme las venas allí mismo o esperar a que me suspendieran. Luego lo pensé mejor...”es una lástima ensuciar esta camisa tan cara de sangre”. A las 16:00 me levanté del banco del que me costó despegarme y me dirigi hacia la puerta de atrás. Esa en la que siempre pita el detector y te colocan la acreditación para que no se te olvide nunca lo que has venido a hacer al Tribunal de los tribunales. Los zapatos, que antes parecían impolutos y brillantes, ahora estaban llenos de esa arena amarillenta del parque contrastando mucho más con la limpieza y suntuosidad del tribunal.
Haciendo gala de mi limitada capacidad orientativa me volví a perder de nuevo por entre las escaleras, servicios y salas del tribunal hasta llegar al mío. Hasta que dí con mi tribunal.
Ahí estába. Primera planta. Tribunal 5. Sin rima.
Era el segundo del día, y sabía que tenía que esperar a que cantase todo el ejercicio la chica que me precedía porque es una maquina y encima saca unas notazas impresionantes. Y así fue como una hora y media después el bedel dijo mi nombre, volví a pisar el suelo crujiente de la sala, subí los dos escalones, me olvidé de dar las buenas tardes (posiblemente porque hasta ese momento podían tener cualquier calificativo menos el de buenas), mire fijamente las bolsitas aterciopeladas de las fichas y metí la mano en cada una de ellas a petición de la secretaria.
Bola 1: Tema 31. "Bueno no está mal. Tenía que haberme repasado los recursos".
Bola 2: Tema 16. "¡Toma!"
Bola 3: Tema 86. "Este ya me gusta menos..."
Bola 4: Tema 3. "Todos los años me toca y este no podía ser menos"
Bola 5: Tema 60. "A ver que me invento en el contrabando..."
Al final, un aprobado (y hasta con nota) y una sensación de satisfacción tan grande que borró de un plumazo toda la amargura de los días anteriores.

No sé si dentro de unos meses podré asegurar que soy juez o fiscal o si podré convertir en certezas todas mis incertidumbres pero este aprobado me ha permitido creer en mí, pensar que es posible conseguir lo que se quiere y arañar un trozo de felicidad.
Mañana todavía no existe. Hoy estoy contento y eso nadie me lo va a quitar.

lunes, 28 de septiembre de 2009

hoy en el TS, se hizo JUSTICIA


estos días me rondaba en la cabeza unas frases que escuché,
la venganza es la satisfacción personal,
la justicia es la armonía.

Aunque espero que cuando llegue a casa, lo haga él con mas tranquilidad, ya que el mérito es suyo, sólo tengo que decir: que hoy se hizo JUSTICIA.


enhorabuena Cuerpazoo!!!

jueves, 24 de septiembre de 2009

anestesiando el futuro


definición de wikipedia: FUTURO

Según la concepción lineal del tiempo que tienen los seres humanos, el futuro es la porción de la línea temporal que todavía no ha sucedido; en otras palabras, es una conjetura que bien puede ser anticipada, predicha, especulada, postulada, teorizada y/o calculada a partir de datos en un instante de tiempo concreto.

En la relatividad especial, el futuro se considera como el futuro absoluto o el cono futuro del tiempo.

En física, el tiempo es considerado como una cuarta dimensión.

En la filosofía del tiempo, el eterno presente (presentism, en inglés) es la creencia de que sólo el presente existe y que el futuro y el pasado son irreales.

Las religiones consideran el futuro cuando tratan temas como el karma, la vida después de la muerte, y las escatologías, que estudian cómo será el fin del tiempo y del mundo.

Algunas figuras religiosas, como los profetas y adivinadores han alegado poder ver el futuro.

Los estudios del futuro o la futurología es la ciencia, arte y práctica de postular futuros posibles.
Los modernos practicantes subrayan la importancia de los futuros alternativos, en vez del futuro monolítico o único, y los límites de la predicción y la probabilidad frente a la creación de futuros posibles o preferibles
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me quedo con toda la definicón, pero a esta definición de la wikipedia, le falta algo, también el futuro es mucho de soñado, de ansiado y también anestesiado, sobre todo ahora que sabemos que pasan los días porque lo dice el reloj...

no merece la pena hablar del futuro porque constantemente desaparece y muere para convertirse en presente, pero no puedo dejar de soñar con él, con que existe "algo" y eso me hace embargar otro día más mi presente.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

los sacrificios del equilibrio...


ahora que el tiempo libre es menos libre y mas atado.

empecé esta entrada:

- queriendo excusar mi inactividad, patente de hecho, así que decidí descartarla, porque a la realidad me remito, que me autoimpuse una orden de alejamiento o más bien de acercamiento limitado a este aparatejo llamado PC, para evitar horas muertas que ahora deben estar todas cargaditas de temas y artículos.

- queriendo alegar que esta inactividad se prolongaría porque estoy en fase de equilibrio de sacrificios, mas sacrifico, mas logro, no alcanzo el planing, porque los planing están para no cumplirlos, pero si que me acuesto con la conciencia de que me tiré todo lo posible ante y delante los libracos.

- queriendo desear suerte a todos los que ahora estáis mas cerca que lejos del TS y de soñar con los ojos abiertos vuestra vida, cuando salgáis con un 12.51 + y en esa tarea estamos todos, de lograr empezar a dejar de soñar la vida que nos hace seguir aquí sentados día a día.

- queriendo justificar que este blog, mas que como tarea empezó como ilusión y tenía un claro fin, desahogarnos de la oposición, aunque ahora no haya tiempo ni para pensar que nos causa ahogo cuando la soga está ya en el cuello de algunos...

sigo entrando y leyéndoos, aunque las entradas son poco frecuentes, pero seguimos aquí, (sin saber que distancia representa "aquí", estamos que ya es decir).

cuando los exámenes se acerca, apenas queda tiempo para mirarnos al espejo cuando nos levantamos, para descansar sin tener la cabeza en los temas, en los planings, los artículos, los temas pendientes y los que te toca estudiar.. saber sobrellevar eso sin flaquear, es alcanzar el equilibrio, para ello hay que estar mas cuerdo que loco.

- queriendo desear suerte a los que pronto visitarán el TS y deseando empezar a ver aprobados por aquí: mucho ánimuss a los que os toca pronto.

- queriendo recordarle a Corpus, que le toca ganarle esta batalla al Supremo, que no se te olvide tu origen de guerrero, hay que morir si hay que morir, pero con las botas puestas, aunque descarto la muerte cuando conozco la fuerza del guerrero y la debilidad del enemigo. apura estos días, sigue en tu equilibrio y nadie podrá contigo.

ojalá todo vaya bien

mucho animuss!!!!!!!!! cuerpazo!!!!

p.d. ya sabes este trailler me encanta: "hay magía cuando sigues luchando mas allÁ de tu resistencia, la magía de seguir dando todo por un sueño que nadie mas ve, APARTE DE TI"

http://www.youtube.com/watch?v=Glu2SQcw17U


p.d. ¿en qué se parece un cura y un secretario judicial?............

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en que los dos reparten FE.

ya lo sé es malo jajaja pero a mi me hace gracia. Tengo en tareas pendientes seguir ampliando los que aparecen ya en el lado del blog, a ver cuando dejan de ser pendientes,... ainss


lunes, 17 de agosto de 2009

A verlas venir



Si me preguntan cómo estoy, y no alcanzo a cambiar antes de conversación, no tengo contestación. Le robé a Mona Lisa su sonrisa una tarde que me hice funambulista y me la coloqué el día que dejé de saber qué responder. Olvidé la respuesta correcta a la vuelta de la enésima vuelta caperil.
Será que allí arriba se sobrevive desorientado toreando el desconcierto que provocan los pocos días soleados y los muchos atormentados. Con el cuerpo manteniendo el equilibrio y la cabeza en almoneda. Con los pies a cierta altura y la mente en la exosfera.
Puede que a verlas venir. A la expectativa de un sueño. Quizás esa sea la respuesta.
Cómo el que oye tambores de guerra de una guerra que ya no sabe si es suya pero que decidió librarla hace ya no sabe cuánto. Poniéndome al corriente del día de la batalla para estar allí...sin falta. Sin nervios ni ganas y sin demasiada ilusión. Pero sin cancelar la cita con los inquisidores que juzgarán si sigo en campaña o si me doy por muerto. Esta vez sin derecho a resurección.
Debería estar nervioso...pero no lo estoy. Puede que alegre...pero tampoco. Forma parte del autismo galopante que me ha provocado la oposición esta ausencia de interacción social, esta dificultad en la comunicación verbal y no verbal y este aparente pasotismo que enmascara seguramente el sentimiento más contrario.
Mientras tanto aquí sigo mirando el mundo desde mi atalaya de códigos y papel. Viendo la vida pasar desde la barrera. Con más libros que ganas. Con más sueño que sueños.
Ahí afuera dicen que es verano. Algo escuche de una feria...






domingo, 2 de agosto de 2009

A CIERTA ALTURA...



A cierta altura el suelo se ve tan pequeño como lejano. Y el eco de los consejos llega suave y distorsionado, casi inapreciable para un oído distraído y taponado por la presión del momento.
A cierta altura se hace difícil mantener la estabilidad si caminas sobre una cuerda intentando sortear las embestidas de una corriente de aire huracanado capaz de hacer caer al más equilibrado. Es en las alturas donde el viento provoca el desequilibrio y la oscilación suficiente para hacer tambalear a la memoria. Donde los brazos flaquean de aguantar el peso de los libros que se reparten por partes iguales en cada uno de los extremos de la pértiga.
A cierta altura me contradigo, cambio de opinión, rectifico y vuelvo a pensar lo contrario. Desconfío del azar que siempre me volvió la espalda envolviéndome la piedra, partiéndome las tijeras y cortándome el papel.
A cierta altura al elefante funambulista se le escapa a chorros la seguridad y le nace a borbotones las ganas de que todo acabe pronto mientras intenta, ahora con una pata, luego con la otra, apartar con la punta de sus uñas los interrogantes que como trampas cuelgan de la cuerda floja.
Y serán esas ganas de que todo termine las que hacen que me levante de los traspiés para recuperar la vertical de mi cuerpo y la horizontal de la pértiga que me salva del abismo. Cerrando los ojos y confiando en que mis pies conocerán el camino de ida si la niebla es tan espesa que me impide ver al norte la estrella polar.
Sólo espero que si caigo la cuerda no intente salvarme cogiéndome del cuello.